El Centro Histórico de Querétaro es Patrimonio de la Humanidad desde 1996. Sus templos —San Francisco, Santa Clara, Santa Rosa de Viterbo— conservan uno de los conjuntos barrocos mejor cuidados de México, y con ellos la carpintería, la cantera y el vidrio que los acompañan.
En la arquitectura mexicana el vitral salió hace tiempo del templo: hoy está en hoteles, museos, restaurantes y casas. En una ciudad con centro protegido eso tiene una consecuencia práctica — buena parte del trabajo no es obra nueva, sino reponer y restaurar piezas que llevan décadas puestas.
Trabajar aquí obliga a saber igualar: un vidrio nuevo junto a uno de hace ochenta años se nota si no se elige con cuidado el color, la textura y el grosor.